domingo, 6 de junio de 2010

La transformación de los museos

Nadie pone en duda que la función principal de los museos es educativa. Ya los primeros y principales museos, como el Louvre en el 1880, aparecieron con la finalidad de ofrecer una programación educativa para su público. Una finalidad con la que se pretendía intervenir en el aprendizaje de las personas, mostrando i explicando el funcionamiento de la biología, la ciencia, divulgando el arte, la historia…
Pero uno de los principales problemas con los que se encontraban, y aun hoy se encuentran, los museos es el poco interés que tiene el público, el joven especialmente, por sus contenidos y por ir.
A mediados del siglo XX, sobre todo en los EE.UU., estas instituciones empezaron a implicarse con fuerza en los procesos educativos de las sociedades. A finales de los 60 nació el Exploratorium, que introdujo a la gente a la ciencia mediante los sentidos.
Así, con el tiempo, esta función educativa de los museos ha ido creciendo. Y la vieja museología, la que se centraba en coleccionar y conservar, se ha ido transformando para adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad.
Se ha pasado de concebir los museos como un edificio donde el público va a ver una colección, a concebirlos como un territorio donde el público se encuentra con un patrimonio con el que puede interactuar. Se ha pasado de interesarse únicamente por la pieza, a interesarse sobre todo por el discurso. Se ha pasado de coleccionar a investigar, de preservar a difundir… Se ha pasado del no tocar al tocad! I así, se ha acabado creando un feedback entre el museo i el autor con el público, dando cierto protagonismo a este último.
Todo esto se ha conseguido con una serie de dispositivos tecnológicos y con el uso, como soporte, de los sentidos de los visitantes y de diversas actividades, para que el público interactúe con la pieza, acercando, así, los museos a la sociedad.
Pero las innovaciones no se acaban aquí. En los últimos años, los museos están desarrollando, también, su función comunicativa, que había quedado arrinconada por la educativa. Esto quiere decir que, gracias, sobre todo, a estos nuevos dispositivos que acercan el público a la institución, cada vez se encuentran más puntos en común entre los medios de comunicación masivos y los museos.
Lo vemos en el tradicional esquema de comunicación, aplicable también a los museos, ya que estos podrían considerarse como el emisor, la exposición sería el canal, el contenido el mensake y el visitante, el receptor. O en los estudios de visitantes que se hacen para conocer al público.
Y también lo vemos, y cada vez más, en los museos virtuales. Estos son el último paso que han dado las instituciones museísticas para adaptarse a la nueva sociedad. Los museos virtuales se han convertido en una herramienta importante debido a que han roto barreras y han podido ofrecer, así, el fondo que, por cuestión de espacio, no se podía ver en el museo, así como se ha ampliado la comunicación y el feedback entre el museo y el público.
Es inevitable, los museos están cambiando, y lo están haciendo a un ritmo cada vez más rápido, como el de la sociedad en la que vivimos. Porque este es el objetivo, adaptarse a esta sociedad, adaptarse a las necesidades que pide la población, y no quedarse atrás en la introducción de las nuevas tecnologías en el funcionamiento de la entidad.
Tocar, participar, comunicarse, investigar, interactuar… así son los nuevos museos.


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