lunes, 18 de octubre de 2010

El Padrino



“Si hubieras mantenido mi amistad, los que maltrataron a tu hija lo hubieran pagado con creces. Porque cuando uno de mis amigos se crea enemigos, yo los convierto en mis enemigos. Y a ese le temen.”
Marlon Brando (El Padrino)

La venganza es un plato que se sirve frío


Esta fotografía de Johnny Cash fue tomada por Jim Marshall en un concierto que dio el músico en la prisión de San Quintín. Interesante retrato, verdad? Pero lo más interesante es el contexto en el que la imagen fue publicada en la revista Billboard.
En 1996 Cash ganó un Grammy por Unchained, cd que no había causado mucho entusiasmo, que digamos, en las radios especializadas en country, así como tampoco en la industria musical de Nashville. La discográfica de Cash decidió gastarse 20.000$ en un anuncio donde la fotografía en cuestión ocupara toda una página de Billboard. En el texto se puede leer: “American Recordings y Johnny Cash quieren reconocer a la industria discográfica de Nashville y a las emisoras country por su apoyo”.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Emotiva i exitosa posta en escena de “Mentre hi hagi peles”

El musical del Centre de Formació i Prevenció dignifica la integració social

Aquest diumenge, la Sala Cabañes de Mataró va acollir els usuaris de diversos centres de salut mental. Un grup de persones que, malgrat les seves discapacitats, van interpretar molt professionalment el musical “Mentre hi hagi peles”, que l’Òscar Constantí, educador social del Centre de Formació i Prevenció (CFP), va escriure amb cançons de La Trinca. Dos anys i moltes hores d’assajos després, tot el treball fet per una gran quantitat de persones culminava, diumenge, amb la representació d’aquest espectacle, a pocs dies de la celebració del Dia Mundial de la Salut Mental, que enguany centra la seva atenció en la lluita contra l’estigma.
Hi havia nervis, dubtes i desitjos de que tot sortís bé, però també unes ganes enormes de mostrar tota la feina feta en aquest temps.
Espectadors, entre els que s’hi trobaven familiars, amics i companys, van gaudir de les cançons de La Trinca, de les actuacions dels actors i dels seus balls, i ho van demostrar amb l’energia i la força que transmetien en els seus aplaudiments. Uns aplaudiments que es van sentir des de que els actors, encapçalats pel Raül Moreno i l’actriu professional Mont Plans, que no va dubtar en col·laborar en aquesta iniciativa, van travessar el passadís central i van entrar a escena, d’aquesta manera, desbordant alegria.
Una a una es van anar succeint diverses cançons de La Trinca, interpretades pels usuaris dels diversos centres que hi participaven: des de una divertidíssima “La patata”, fins a “Mort de gana” o “Mollerussa, mon amour”. Totes elles enllaçades amb una entretinguda i graciosa trama en la que la Mont Plans va estar d’allò més natural i còmplice amb el públic així com amb la resta d’actors.

La mitja part va donar pas a més riures de la mà del presentador que va amenitzar el descans i que va saludar al “trinco”, com ell el va anomenar, Miquel Àngel Pascual, present a la sala, així com a Joaquim Oristrell, director de la pel·lícula que es durà a terme sobre La Trinca. Va ser aquest últim qui va donar una de les sorpreses de la tarda: els actors del musical tindran l’oportunitat de sortir a la pel·lícula.
L’obra va seguir tan divertida com ho estava sent i, per acabar, un apoteòsic final on el Miquel Àngel Pascual es va aixecar del seu seient i es va introduir en l’obra participant en una actuació final inesperada a la que la resta d’actors s’hi van afegir.
La llarga durada, intensitat, força i emoció dels aplaudiments finals va ser la prova de que “Mentre hi hagi peles” va ser un èxit de principi a final, i de que els actors, així com la resta de persones que van fer possible aquesta experiència (músics, cor, tècnics..., així com el suport i la col·laboració de la Sala Cabañes) havien superat, de bon tros, les expectatives de tothom.
Uns il·lusionats, emocionats i, també, fascinats actors s’acomiadaven del que, per una tarda, havia estat el seu públic; i ho feien amb un somriure enorme i l’orgull d’haver arribat fins aquí i haver donat, a tots els presents, una lliçó de les més importants. I això, senyors, és el que fa, d’aquestes activitats que aposten per la integració de col·lectius que, de vegades, esdevenen exclosos, una part imprescindible i necessària a la nostra societat, en un intent de normalitzar la convivència del dia a dia.

sábado, 2 de octubre de 2010

La Rosa Púrpura del Cairo, W. Allen

Título original: The purple rose of Cairo

Director: Woody Allen

Guión: Woody Allen

Música: Dick Hyman

Fotografía: Gordon Willis

Intérpretes: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Dianne Wiest, Van Johnson, Irving Metzman, Stephanie Farrow, Zoe Caldwell, John Wood, Milo O’Shea, Edward Herrmann.

País: EUA

Productora: Orion Pictures. Productores: Jack Rollins y Charles H. Joffe

Año: 1985

Durada: 85 min.

Género: Comedia

Premios: ganadora de los Premios BAFTA a mejor película y mejor guión; nominada al Oscar a mejor guión.

“Los seres de ficción quieren tener una vida real y los seres reales una vida de ficción”. Con estas palabras extraídas del guión, Woody Allen resumió la esencia de esta película, que rodó en los años 80, cuando ya se havia consagrado en el mundo del cine gracias a Annie Hall y Manhattan.

La rosa púrpura del Cairo está ambientada en la Nueva York de los años 30, en plena Depresión norteamericana. Mia Farrow, que substituyó a Diane Keaton en el papel de musa de Woody Allen, interpreta a Cecilia, una camarera tierna, dulce e ingenua que recuerda, en los gestos y en la locución fragmentada, a los personajes interpretados por Woody Allen en sus películas. Cecilia vive una vida desastrosa: trabaja en un bar para mantener al perezoso de su marido (Danny Aiello), un hombre violento, alcohólico y enganchado al juego. La única cosa que la aleja de sus problemas es el cine. Esta es su vía de escape. Con el cine ella puede soñar, imaginar…

La vida de Cecilia cambia el día en que uno de los personajes de la película que va a ver, La rosa púrpura del Cairo, apasionado por el mundo real decide cruzar las barreras de la gran pantalla y, así, pode conocer a Cecilia, de la que se ha enamorado a primera vista. Este personaje, el arqueólogo Tom Baxter (Jeff Daniels), será el protagonista de muchas situaciones cómicas, como cuando quiere pagar en un restaurante con dinero falso del cine, cuando sube a un coche esperando a que arranque sólo, cuando va a un prostíbulo sin saber qué clase de local es o cuando espera un fundido a negro después de dar un beso a Cecilia.

De esta manera, Woody Allen hace su propia interpretación del mito de la caverna de Platón.

Con la llegada del actor que interpreta a Tom Baxter, Gil Shepherd, Cecila se encuentra con dos hombres enamorados de ella que son completamente opuestos: uno es coherente y tierno como la chica, y el otro es incoherente, porqué pertenece al mundo real, y con éxito. La protagonista tendrá que decidir si se puede vivir solo del amor, tal y como Tom Baxter le propone, si puede cambiar por completo su vida y irse con un actor reconocido que le quiere, o si la realidad es la realidad y los sueós son sueños, y continuar con la vida que llevaba hasta ahora.

Recomendaron a Woody Allen que cambiara el final por uno más alegre, con el objetivo de conseguir más especyadores a las salas de cine, pero él se negó. Algunos pueden decir que con el final que se quedó es un final conservador, pero no lo considero del todo cierto ya que, en realidad, se aleja de los finales felices “made in Hollywood”. Con este final, Woody Allen nos muestra que, al fin y al cabo, la realidad es una cosa y el mundo de los sueños es otra. Un final, pues, realista, pero también esperanzador.

En La rosa púrpura del Cairo, el director neoyorquino nos muestra la situación que vivía la sociedad de los años 30 y cuál era el papel que jugaba el cine en esta, contraponiéndo el mundo real, una época de depresión, con el mundo de los sueños. Y es que la esperanza y la imaginación de la gente en épocas de crisis están más vivas que nunca, y el cine se puede convertir en el refugio perfecto. Además, también vemos como el cine no sólo entretiene, sino que nos aleja de nuestras vidas, a veces aburridas y rutinarias.

Pero lo que hace imprescindible y magnífica esta película es que la genialidad con la que Woody Allen trata el tema del cine dentro del cine, un recurso utilizado ya por otros directores en cuanto a mostrar como es este mundo del cine, como Billy Wilder, David Lynch, François Truffaut… y, concretamente y acercándonos más en la temática de la película de Woody Allen, por Buster Keaton en El moderno Sherlock Holmes, en la que el chico que limpia el cine entra dentro de la pantalla.

Además, Woody Allen hace algunas referencias a grandes clásicos del cine en esta película. Como la Cecilia tocando el ukelele igual que Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco, o la presencia de La rosa púrpura del Cairo de una mujer de color que recuerda a la criada de Lo que el viento se llevó.

Woody Allen hace, pues, un homenaje a grandes películas de la historia del cine, así como al cine clásico en general con las grandes estrellas y secundarios, los productores ambiciosos, los decorados espectaculares…, y también a la capacidad del cine para hacernos soñar y al espectador.

Una película bonita y divertida, tierna y dulce, que no llega a empalagar en ningún momento y que trabaja con gran genialidad una gran cantidad de temas, como la sociedad de los años 30, el papel del cine, el mundo real, “la dura realidad” en contra del mundo del imaginario, el amor idílico… a la vez que hace un homenaje al mundo del cine en general. Por todo esto, esta película se merece la etiqueta de imprescindible en la filmografía de cualquier amante del cine.


La marihuana como medicina


Fuente: Medical insurance



S.
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