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sábado, 2 de octubre de 2010

La Rosa Púrpura del Cairo, W. Allen

Título original: The purple rose of Cairo

Director: Woody Allen

Guión: Woody Allen

Música: Dick Hyman

Fotografía: Gordon Willis

Intérpretes: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Dianne Wiest, Van Johnson, Irving Metzman, Stephanie Farrow, Zoe Caldwell, John Wood, Milo O’Shea, Edward Herrmann.

País: EUA

Productora: Orion Pictures. Productores: Jack Rollins y Charles H. Joffe

Año: 1985

Durada: 85 min.

Género: Comedia

Premios: ganadora de los Premios BAFTA a mejor película y mejor guión; nominada al Oscar a mejor guión.

“Los seres de ficción quieren tener una vida real y los seres reales una vida de ficción”. Con estas palabras extraídas del guión, Woody Allen resumió la esencia de esta película, que rodó en los años 80, cuando ya se havia consagrado en el mundo del cine gracias a Annie Hall y Manhattan.

La rosa púrpura del Cairo está ambientada en la Nueva York de los años 30, en plena Depresión norteamericana. Mia Farrow, que substituyó a Diane Keaton en el papel de musa de Woody Allen, interpreta a Cecilia, una camarera tierna, dulce e ingenua que recuerda, en los gestos y en la locución fragmentada, a los personajes interpretados por Woody Allen en sus películas. Cecilia vive una vida desastrosa: trabaja en un bar para mantener al perezoso de su marido (Danny Aiello), un hombre violento, alcohólico y enganchado al juego. La única cosa que la aleja de sus problemas es el cine. Esta es su vía de escape. Con el cine ella puede soñar, imaginar…

La vida de Cecilia cambia el día en que uno de los personajes de la película que va a ver, La rosa púrpura del Cairo, apasionado por el mundo real decide cruzar las barreras de la gran pantalla y, así, pode conocer a Cecilia, de la que se ha enamorado a primera vista. Este personaje, el arqueólogo Tom Baxter (Jeff Daniels), será el protagonista de muchas situaciones cómicas, como cuando quiere pagar en un restaurante con dinero falso del cine, cuando sube a un coche esperando a que arranque sólo, cuando va a un prostíbulo sin saber qué clase de local es o cuando espera un fundido a negro después de dar un beso a Cecilia.

De esta manera, Woody Allen hace su propia interpretación del mito de la caverna de Platón.

Con la llegada del actor que interpreta a Tom Baxter, Gil Shepherd, Cecila se encuentra con dos hombres enamorados de ella que son completamente opuestos: uno es coherente y tierno como la chica, y el otro es incoherente, porqué pertenece al mundo real, y con éxito. La protagonista tendrá que decidir si se puede vivir solo del amor, tal y como Tom Baxter le propone, si puede cambiar por completo su vida y irse con un actor reconocido que le quiere, o si la realidad es la realidad y los sueós son sueños, y continuar con la vida que llevaba hasta ahora.

Recomendaron a Woody Allen que cambiara el final por uno más alegre, con el objetivo de conseguir más especyadores a las salas de cine, pero él se negó. Algunos pueden decir que con el final que se quedó es un final conservador, pero no lo considero del todo cierto ya que, en realidad, se aleja de los finales felices “made in Hollywood”. Con este final, Woody Allen nos muestra que, al fin y al cabo, la realidad es una cosa y el mundo de los sueños es otra. Un final, pues, realista, pero también esperanzador.

En La rosa púrpura del Cairo, el director neoyorquino nos muestra la situación que vivía la sociedad de los años 30 y cuál era el papel que jugaba el cine en esta, contraponiéndo el mundo real, una época de depresión, con el mundo de los sueños. Y es que la esperanza y la imaginación de la gente en épocas de crisis están más vivas que nunca, y el cine se puede convertir en el refugio perfecto. Además, también vemos como el cine no sólo entretiene, sino que nos aleja de nuestras vidas, a veces aburridas y rutinarias.

Pero lo que hace imprescindible y magnífica esta película es que la genialidad con la que Woody Allen trata el tema del cine dentro del cine, un recurso utilizado ya por otros directores en cuanto a mostrar como es este mundo del cine, como Billy Wilder, David Lynch, François Truffaut… y, concretamente y acercándonos más en la temática de la película de Woody Allen, por Buster Keaton en El moderno Sherlock Holmes, en la que el chico que limpia el cine entra dentro de la pantalla.

Además, Woody Allen hace algunas referencias a grandes clásicos del cine en esta película. Como la Cecilia tocando el ukelele igual que Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco, o la presencia de La rosa púrpura del Cairo de una mujer de color que recuerda a la criada de Lo que el viento se llevó.

Woody Allen hace, pues, un homenaje a grandes películas de la historia del cine, así como al cine clásico en general con las grandes estrellas y secundarios, los productores ambiciosos, los decorados espectaculares…, y también a la capacidad del cine para hacernos soñar y al espectador.

Una película bonita y divertida, tierna y dulce, que no llega a empalagar en ningún momento y que trabaja con gran genialidad una gran cantidad de temas, como la sociedad de los años 30, el papel del cine, el mundo real, “la dura realidad” en contra del mundo del imaginario, el amor idílico… a la vez que hace un homenaje al mundo del cine en general. Por todo esto, esta película se merece la etiqueta de imprescindible en la filmografía de cualquier amante del cine.


domingo, 6 de junio de 2010

La rosa púrpura del Cairo. Crítica

Título original: The purple rose of Cairo
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Música: Dick Hyman
Fotografía: Gordon Willis
Intérpretes: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Dianne Wiest, Van Johnson, Irving Metzman, Stephanie Farrow, Zoe Caldwell, John Wood, Milo O’Shea, Edward Herrmann.
País: EUA
Productora: Orion Pictures. Productores: Jack Rollins y Charles H. Joffe
Año: 1985
Durada: 85 min.
Género: Comedia
Premios: ganadora de los Premios BAFTA a mejor película y mejor guión; nominada al Oscar a mejor guión.

“Los seres de ficción quieren tener una vida real y los seres reales una vida de ficción”. Con estas palabras extraídas del guión, Woody Allen resumió la esencia de esta película, que rodó en los años 80, cuando ya se havia consagrado en el mundo del cine gracias a Annie Hall y Manhattan.
La rosa púrpura del Cairo está ambientada en la Nueva York de los años 30, en plena Depresión norteamericana. Mia Farrow, que substituyó a Diane Keaton en el papel de musa de Woody Allen, interpreta a Cecilia, una camarera tierna, dulce e ingenua que recuerda, en los gestos y en la locución fragmentada, a los personajes interpretados por Woody Allen en sus películas. Cecilia vive una vida desastrosa: trabaja en un bar para mantener al perezoso de su marido (Danny Aiello), un hombre violento, alcohólico y enganchado al juego. La única cosa que la aleja de sus problemas es el cine. Esta es su vía de escape. Con el cine ella puede soñar, imaginar…
La vida de Cecilia cambia el día en que uno de los personajes de la película que va a ver, La rosa púrpura del Cairo, apasionado por el mundo real decide cruzar las barreras de la gran pantalla y, así, pode conocer a Cecilia, de la que se ha enamorado a primera vista. Este personaje, el arqueólogo Tom Baxter (Jeff Daniels), será el protagonista de muchas situaciones cómicas, como cuando quiere pagar en un restaurante con dinero falso del cine, cuando sube a un coche esperando a que arranque sólo, cuando va a un prostíbulo sin saber qué clase de local es o cuando espera un fundido a negro después de dar un beso a Cecilia.
De esta manera, Woody Allen hace su propia interpretación del mito de la caverna de Platón.
Con la llegada del actor que interpreta a Tom Baxter, Gil Shepherd, Cecila se encuentra con dos hombres enamorados de ella que son completamente opuestos: uno es coherente y tierno como la chica, y el otro es incoherente, porqué pertenece al mundo real, y con éxito. La protagonista tendrá que decidir si se puede vivir solo del amor, tal y como Tom Baxter le propone, si puede cambiar por completo su vida y irse con un actor reconocido que le quiere, o si la realidad es la realidad y los sueós son sueños, y continuar con la vida que llevaba hasta ahora.
Recomendaron a Woody Allen que cambiara el final por uno más alegre, con el objetivo de conseguir más especyadores a las salas de cine, pero él se negó. Algunos pueden decir que con el final que se quedó es un final conservador, pero no lo considero del todo cierto ya que, en realidad, se aleja de los finales felices “made in Hollywood”. Con este final, Woody Allen nos muestra que, al fin y al cabo, la realidad es una cosa y el mundo de los sueños es otra. Un final, pues, realista, pero también esperanzador.
En La rosa púrpura del Cairo, el director neoyorquino nos muestra la situación que vivía la sociedad de los años 30 y cuál era el papel que jugaba el cine en esta, contraponiéndo el mundo real, una época de depresión, con el mundo de los sueños. Y es que la esperanza y la imaginación de la gente en épocas de crisis están más vivas que nunca, y el cine se puede convertir en el refugio perfecto. Además, también vemos como el cine no sólo entretiene, sino que nos aleja de nuestras vidas, a veces aburridas y rutinarias.
Pero lo que hace imprescindible y magnífica esta película es que la genialidad con la que Woody Allen trata el tema del cine dentro del cine, un recurso utilizado ya por otros directores en cuanto a mostrar como es este mundo del cine, como Billy Wilder, David Lynch, François Truffaut… y, concretamente y acercándonos más en la temática de la película de Woody Allen, por Buster Keaton en El moderno Sherlock Holmes, en la que el chico que limpia el cine entra dentro de la pantalla.
Además, Woody Allen hace algunas referencias a grandes clásicos del cine en esta película. Como la Cecilia tocando el ukelele igual que Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco, o la presencia de La rosa púrpura del Cairo de una mujer de color que recuerda a la criada de Lo que el viento se llevó.
Woody Allen hace, pues, un homenaje a grandes películas de la historia del cine, así como al cine clásico en general con las grandes estrellas y secundarios, los productores ambiciosos, los decorados espectaculares…, y también a la capacidad del cine para hacernos soñar y al espectador.
Una película bonita y divertida, tierna y dulce, que no llega a empalagar en ningún momento y que trabaja con gran genialidad una gran cantidad de temas, como la sociedad de los años 30, el papel del cine, el mundo real, “la dura realidad” en contra del mundo del imaginario, el amor idílico… a la vez que hace un homenaje al mundo del cine en general. Por todo esto, esta película se merece la etiqueta de imprescindible en la filmografía de cualquier amante del cine.


S.

domingo, 16 de mayo de 2010

Las perlas que dijo W. Allen ayer en Cannes

Cómo os contaba esta mañana, Woody Allen presentó ayer en Cannes su última película, “You will meet a talk dark stranger”. Maria Guerra ha recogido en su blog “algunas perlas del encuentro con la prensa”. Aquí os las dejo:
1) Sobre Obama: "Estoy encantado con Obama. Creo realmente que está materializando su proyecto, es una pena que lo republicanos estén continuamente poniendo obstáculos en su camino. Me gustaría que fuera un dictador por algunos años, porque así podría aplicar medidas políticas necesarias y de una manera expeditiva. Soy un gran admirador suyo.
2) Sobre la pareja: "Si es cierto, sigo contando historias de hombres y mujeres porque representan a la mayoría de la población. Y después de miles de años en la Tierra siguen con los mismos problemas de siempre. Sus conflictos son los mismos que en la época de Sófocles".

3) Sobre Antonio Banderas: "No había pensado en él al principio, pero cuando le conocí no me pude resistir. Antonio te seduce inmediatamente. Es guapo, dulce, atractivo. No hay nada oscuro o que te haga sospechar de él. Por eso era perfecto para el papel".

4) Sobre los adivinos y pitonisas: "Nunca he consultado nigunno. Soy demasiado científico. Me encantaría poder creer en ellos pero no puedo. Me gustaría levantarme un día e ir a una pitonisa para que me envolviera con sus visiones. Soy demasaido científico. Pero soy consciente de que hay mucha gente que prefiere vivir de creencias e ir a aromaterapia en lugar de ir al médico. En Estados Unidos, los que hacen medicina alternativa se están forrando. Consuela más".

5) Sobre el título de la película "You will meet a tall dark stranger": "Cuando una mujer americana va a un adivino y le dicen que conocerá a un hombre, un desconocido moreno, ella se relame y dice: "¡Oh!, es genial". Pero para mí, esa frase tiene un segundo sentido, y es que en la vida todos recibiremos el golpe en la puerta de un desconocido que viene a buscarnos. Es el símbolo de la mortalidad. ¿Y qué pasa si llama a tu puerta y no estás? Pues que volverá a por tí y te encontrará".

6) Sobre la muerte: "Estoy totalmente en contra de la muerte".

7) Sobre los premios o competiciones cinematográficas: "No creo en las competiciones artistas ¿Puedes decidir quién es mejor, Mattisse o Picasso? Nunca participo en las competiciones de los festivales, siempre voy fuera de concurso".

8) Sobre la posibiliadad de que haga cine en 3D: "Me han dicho que la revista Playboy va a sacar un número en 3D y que te dan las gafas con la publicación. Eso está muy bien, esas chicas van a ganar mucho en 3D. Pero francamente no tiene ningún sentido verme a mí en tres dimensiones. Me conformo con una".


S.

Woody Allen está en contra de la muerte


Woody Allen presentó ayer en Cannes su último trabajo, “You will meet a tall dark stranger”, interpretado por Naomi Watts, Anthony Hopkins, Antonio Banderas, Josh Brolin, Freida Pinto y Gemma Jones.
Por lo que dicen algunas críticas, vuelve el director de siempre, Woddy Allen en estado puro, mientras que otros siguen echando de menos al Allen de hace años. Habrá que esperar a verla para opinar, aunque el director neoyorquino ya lo ha dejó claro ayer en Cannes: no quiere hacer los papeles románticos que interpretaba. “Ya no tengo edad para interpretar el papel del que seduce a la chica guapa. Y como se pueden imaginar, resulta muy frustrante no poder hacerlo cuando se trabaja con Naomi Watts, con Scarlett Johanson…”, confesó.
En su cita en Cannes, Woody Allen sacó más de una carcajada a los periodistas, cómo cuando se le preguntó por la relación que mantenía con la muerte: “Esto… la verdad es que no ha cambiado demasiado, es la de siempre: estoy en contra de ella”. Además añadió: “¿Saben? La vejez no tiene ninguna gracia, no es una buena historia, te da problemas de espalda, cada vez pierdes más vista, y uno no se hace ni más inteligente ni más generoso con la edad… así que, si puede, eviten la vejez”.
Sabio consejo, querido Woody!

Fuente: El País

S.
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